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Me gustan los zapatos, no puedo evitarlo; creo que se ha convertido en un fetiche especial para mi el ir andando por la calle e ir observando los pies de las personas para averiguar como visten desde abajo. Y te juro que es realmente divertido el percatarse que a la mayoría de los ciudadanos no les importa calzar lo que tengan en casa.

En Málaga, esta bonita ciudad en la que resido de acogida desde hace casi 15 años, es un mundo increíble mirar al suelo mientras caminas, no solo por el montón de basura que danza el ritmo del viento los días de levante, sino también porque muchas  y muchos individuos visten de forma muy divertida, por llamarlo de alguna forma: chandals con mocasines o tacones, zapatos llenos hasta el tope de suciedad o incluso las chonis más castizas que bajan a comprar el pan con las zapatillas de paño.

A mi no me gusta la moda, no soy el tipo de hombre que va al Corte Inglés a buscar las últimas tendencias o se da una vuelta por Zara cada temporada para saber qué es lo que se lleva. La moda no me importa, voy en pantalón de deporte a todos lados, incluso al centro, solo quiero ir cómodo por la vida, calentito en invierno, fresquito en verano y si pudiera ir en calzoncillos, así lo haría. Pero mis zapatos y zapatillas son otra historia; Siempre me paro en los escaparates de las tiendas de deporte y miro que hay nuevo y, además, me gustan que sean de marca, por los menos en lo que a calzado de deporte se refiere. Creo que podría ir desnudo por el mundo con mis buenas Adidas puestas.

Mi tendencia no es enfermiza, ya que los pies y las zapas son un fetiche que a muchas personas les atrae; y no es de extrañar, está científicamente demostrado que cuando tocas los pies de una persona en el cerebro se activan zonas que están muy cercanas a las misma que se revolucionan si tocas sus órganos genitales. Extraño, pero cierto. Como verás, no soy un psicópata y el arte en los zapatos es una tendencia que muchos artistas han aprovechado para hacer cosas maravillosas; los artistas de hoy no solo ven un fetiche en los pies, sino que sus creaciones cobran vida en los pinrreles de la gente. Evidentemente, es broma y, como verás a continuación, si me encuentro a una persona por la calle vistiendo con tal calzado no podría evitar una gran risotada. Pero, siendo sincero, después de toparme con la chica de turno que va con pijama, bata y zapatillas de paño andando por la calle, nada me sorprendería.

 1º GWEN MURPHY

Lo interesante de esta artista es que emplea sus zapatos viejos para crear interesantes  personaje de arcilla. La variedad de caras dependerá de la historia que tenga cada calzado y del desgaste que su uso haya provocado.

2º SEBASTIAN ERRAZURIZ

Este diseñador chileno ha convertido cada zapato en una minihistoria relacionada con las mujeres que han pasado por su vida; por ello, cada tacón tiene un nombre, el nombre de esa chica que con su personalidad única lo inspiró.

3º MARK O´BRIEN

El artista del reciclaje por excelencia  la hora de hacer sus creaciones. Mark emplea cajas de cartón para diseñar estos zapatos de hombre que van desde el diseño más elegante hasta la típica zapatilla Adidas de toda la vida. Según sus palabras, lo más divertido es beberse las cervezas de las cajas que luego usará en sus creaciones

4º JETHRO HAYNES

¿Se puede contar una historia en la horma de un zapato? Por supuesto y quien diga que no que le eche un vistazo a la pequeña colección de este ilustrador londinense. Pequeños mundos para mirar con lupa, que sobreviven sobre la inestabilidad de la lona y que abren la imaginación del observador para introducirlo en el cuento de “Nunca Jamás”

Y ahora, después de ver esto, ¿te atreves a pedirle a tu pareja que se calce sus zapatos más sexis para tener una noche de locura? Cuando hayas jugado un rato puedes quitárselos y darte el placer de adorar esta parte del cuerpo que ha sido tan malograda por la sociedad pero, recuerda, que en el sexo todo está permitido y que encontrar placer en los pies no es un síntoma de ser un pervertido sexual, sino que en tu cerebro entre los pinrreles y los genitales no hay mucha diferencia. Así que, disfruta, que la vida no es más que una.

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