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¡Toda la mañana dándole vueltas al tema de San Valentín! Hay que escribir sobre el amor porque se acerca la fecha de Cupido, (no la flecha) y, evidentemente, aprovechamos para la temática recurrente. Este día a mi, personalmente, me la trae muy floja, no creo que haya que justificar tu amor ante nadie en una jornada determinada al año sino, vaya merluza de pareja la tuya. El amor, y eso que yo me lleno de gozo diciendo que si estoy enamorado, es una cosa que hay que macerarla día a día, minuto a minuto, segundo a segundo y así hasta que te duelan las manos de tanto amasarlo (y no amasándotela).

¿Qué sentido tiene gastar dinero en un pequeño, o gran detalle, para tu pareja si el resto del año vuestra relación es una desidia? Ni siquiera me parece oportuno que adquieras detalles materiales en otra ocasión; un detalle es una sonrisa, un abrazo o un “te acompaño” en ese momento lúgubre que realmente odias hacer, pero que sabes que tanto gozo llena a ese ser querido.

Lejos de clichés, no he venido a dar lecciones de amor a nadie, todo el mundo sabe que se tiene que hacer para mantener viva la llama del cariño y, sobre todo, lo que se siente cuando esa llama esta realmente viva; y también lo que se siente cuando el amor o la llama se ha ahogado en el charco de la rutina, el aburrimiento o la falta de atracción. Pero creo que nadie las sabe ilustrar tan bien como Alfonso Casas.

Este artista, nacido en 1981 y afincado en Barcelona, no solo nos cuenta una historia con su arte, sino que hace arte con sus historias y, además, todos vamos a sentirnos identificados con algunos de sus dibujos. Su forma directa de tratar el tema del desamor gay, sus dibujos llenos de energía positiva y su empujón ante las rupturas llenan de vida sus ilustraciones dando ese carácter tan propio del artista.

En esta fechas venideras, donde el Cupido no llega a todas las casas y en las que en tantas veces ha lanzado su flecha dejando partido más de un corazón, el artista te regala su serie dedicada al desamor en tiempos modernos, para que aprendas a reírte de los corazones partidos, para que te identifiques con el personaje de su ficción y para que puedas compartir tu situación, ya sea de dolor o de soledad, con una pequeña sonrisa; y para que no se te olvide pegarle una patada a todo aquel individuo o individua que ha transformado tu amor en su cigarrillo, se lo ha fumado y ha arrojado la colilla por la ventana como si fuera un trapo viejo.

¿Te han quedado ganas de enamorarte? Supongo que el amor es igual a como lo pinta el artista, similar a las películas de David Lynch: nadie las entiende, siempre acaban mal pero siempre quieres más. A pesar de todos los problemas que nos traen, es un sentimiento que te embriaga, te absorbe y te columpia sin saber que estás cayendo en una trampa sin salida.

Si te ha gustado compártelo con aquellos que creas que necesitan un achuchón en este día; seguro que les alegras la jornada y les consigues sonsacar una sonrisa donde antes solo había nubarrones negros.

 

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