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Cuando hablamos de coaching muchas personas pensamos automáticamente en los directivos de empresa, empresarios y personas que toman grandes decisiones en las cúpulas de famosas multinacionales; por lo menos eso es lo que a mi me pasaba justo antes de este fin de semana; pero hay muchos tipos de coaching y al que yo me quiero referir hoy es al coaching del ser, de la persona, o sea, el coaching ontológico.

El coaching ontológico te ayuda al despertar de la conciencia, a descubrir las posibilidades de tu cuerpo y a controlar tus emociones. Lo mejor de esto no es conocerlos por separado, sino ver como funcionan los tres unidos, como interactúan entre ellos y como el peso de uno hace mella en el otro. Es el despertar de tu ser interior, al que nunca escuchamos y al que tenemos calladito por temor a descubrir cosas que nos queremos oír. Cuando te paras en el agujero de tu persona, descubres no solo los pilares que subyacen tu vida, sino como entenderlos, reforzarlos y adecuarlos para los seismos que te prepara la vida. Empecemos por partes.

¿Has pensado que actitud tomas tu ante la vida? No hablamos de tu personalidad, hablamos de algo más táctil como lo es tu cuerpo; ¿qué presencia das ante los que te rodean? ¿Vas erguido con los brazos cruzados?¿Vas meditabundo con los hombros caídos? o ¿vas con manos metidas en los bolsillos y con la mirada perdida? Estas actitudes dicen mucho de tu persona y personalizan tu interior: piénsalo; ahora extrapólate e imagínate que puedes verte desde fuera y que te encuentras contigo mismo de frente, ¿qué mensaje te llega de ti mismo ante lo que ves? ¿En ese el mensaje interno que quieres transmitir? Si es así, estas de suerte, aunque muy dudosamente sea el mismo. Medítalo y escribe lo que tu cuerpo en tu entorno comenta de tí.

Para entender la segunda parte, las emociones, vamos a empezar con una frase que es primordial, ” Tu no eres tus emociones“; en tu día a día, tu persona cambia de triste a alegre, de pensativo, a sonriente y de una cascada de felicidad a una honda pena que está carbonizando tu interior. En el mundo no podemos controlar lo estímulos exteriores: no podemos hacer que tu jefe te trate mejor, nunca conseguiremos hacer desaparecer ese compañero de trabajo con el que discutiste y ahora solo  hay mal rollo y si hoy, tu familia, no es contigo todo lo cariñosa que tu quisieras, no vas a cambiarla. Pero tu si puedes jugar con las emociones que eso te provocan o más que jugar, surfear, es decir, déjala estar sin convertirte por ello en esa emoción, no te prives de sentir, deja tus sentimientos estar y medita cuanto tiempo de tu día a día dedicas a sentirte con alegría, tristeza, rabia o enfado. Para entender las emociones he recurrido a un artista que me ha removido el alma y que te ayudará con este ejercicio; se trata de Gervasio Troche y de sus ilustraciones; Gervasio nació en Buenos Aires en 1976, pasó su infancia en Francia y se afincó en Uruguay en 1985, país originario de sus padres. Ha colaborado en publicaciones de humor como “Tio Jorge”, “Berp” o en el diario “La República”. También ha colaborado en programas de animación en televisión y tiene su propio libro, titulado “Mangrullo”.

¿Qué emociones te han despertado viendo los dibujos de Troche? Pues recuerda, tu no eres triste por sentir tristeza ni un feliciano por tener un momento de felicidad; aprende a reconocer, vivir y respetar esos momentos pero viéndolo desde fuera, como observador externo.

Como último ejercicio, tenemos la cognición o juicios que nos lastran a nosotros mismos; no es solo el decir “no puedo hacer esto” sin antes haberlo intentado, es también el “yo no valgo“. Reflexiona y pensad que todo juicio tiene un beneficio y te dirás ¿como es posible? Por ejemplo, yo conocí a una chica que pensaba que estaba sin pareja porque no valía como mujer pero en cambio había desarrollado un fuerte sentimiento de superioridad con el que se decía a ella misma, y a los que la rodeaban, que no necesitaba a nadie porque ella podía sola con su vida y ese beneficio impedía ver el trasfondo real, que era su amor propio dañado. Los juicios nos ahogan y nos impiden desarrollarnos; estúdialos en tu persona y verás como tienes más de uno y de dos y de tres. Elimínalos y cambia el discurso.

Después de esta lectura espero que te sientas mejor, que sepas aprendas a leer entre las líneas de tus emociones y que respetes tus sentimientos. Solamente tienes que enfocarlos y observarlos desde fuera, hacerte consciente de ellos y de esta forma mejorarlos. AHORA RESPIRA HONDO, SUERTA TU CUERPO Y SIENTE LA PAZ.

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