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¿Cuántas veces has escuchado el dicho “La realidad supera la ficción”? Seguramente que más de 200.000 y siempre acompañado de una situación un tanto desagradable. La vida nos enseña, conforme vamos creciendo, que lo ficticio está para darnos un preludio de lo que puede pasar en la vida y, de esta forma, cuando somos testigos de algo fuerte, podemos hacerlo de forma más llevadera; nuestro factor sorpresa va desapareciendo y parece que llega un momento en la vida de todo ser humano que puedes decir: “ya nada va a sorprenderme”. Si lo pensamos fríamente, que la capacidad de de conmovernos, sorprendernos o excitarnos desaparezca es muy triste: ¿te imaginas una vida plana y sin emociones fuertes? Yo no quiero imaginármelo y, si te digo la verdad, yo soy mucho de decirme a mi mismo que llevo una existencia bastante cotidiana y sin grandes sobresaltos.

Paralelamente, cuanto más realista es el arte, más nos apabulla; si pensamos en los orígenes, por ejemplo, de toda la imaginería española, nos damos cuenta hasta que punto está creada para fascinar a su público; todas las imágenes que la Iglesia ha procesionado desde tiempos antiguos ha estado envuelta en un halo emocional de dureza, ¿no? La Pasión de Cristo no es ningún carnaval de risas y alegrías.

El Cristo del Perdon, obra del imaginero gaditano Luis Ortega Bru.

La pintura tampoco es una excepción, Goya, por ejemplo, y su “Fusilamientos del 2 de Mayo”, es arte para remover el alma, para levantar los corazones más fríos y, al mismo tiempo, son retazos de realidad, cachitos de historia que quedaron grabados con sangre en los libros de secundaria.

el-fusilamiento-de-2-de-mayo-goya

Por supuesto también existe el arte abstracto, un Kandinsky abre tu imaginación jugando con el espectador, convirtiéndose más en un alma con vida que juega a ser lo que tu quieres que sea que a lo que realmente es. ¿Como pueden decir que un conjunto de imágenes poligonales es tristeza? Digo yo que será tristeza si el espectador está sumido en una honda tristeza en este momento de su vida porque si yo estoy pletórico seguramente no podré hacer dicha interpretación.

kandinsky

Pero hoy he querido pararme en los escultores hiperrealistas, tendencia surgida en los años 60 al otro lado del charco. La posibilidad abierta por el celuloide se escapa del negativo y se convierte en volúmenes en 3D, moviendo a grandes artistas venidos de la escultura y la pintura. Sus maravillosas obras sorprenden por su grandiosidad, su cercanía a la vida y por por una maestría que roza la carne y el hueso; no dejan de ser  naturaleza muerta pero podría ser perfectamente naturales.

1º PATRICIA PACCININI

2º RON MUECK

3º SAM JINKS

El mundo de estos artistas podría ser real, sino fuera por el tamaño de sus esculturas, a veces gigantescas, o por los modelos usados, mezcla de mitología y realidad o incluso por la extravagancia de los arquetipos. Lo que, sin duda, todos tienen en común es el uso de la carne y el hueso como cercanía al ser humano. Son tan reales que es imposible no sentirse sobrecogido ante su observación, incluso hasta niveles repulsivos. ¿por qué? Esa es la pregunta que yo me hago ante estos sentimientos, ¿a qué se debe que el ser humano se sienta digamos asqueado, ante seres que podrían ser ellos mismos? ¿No nos gusta la realidad? ¿Empleamos el arte para huir de nuestra mísera vida? ¿Preferimos interpretar? ¿Es el arte el elixir que emplea la cultura para llevarnos a mundos mejores? ¿Nos ciega? ¿Nos ciegan? La interpretación la dejo en tus manos. ¿Te atreves a planteártelo?

  1. Fuente Imaginería
  2. Fuente Goya
  3. Fuente Kandinsky
  4. Fuente Escultores hiperrealistas
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