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Cuando busco artistas de los que hablar en mi blog, busco que sus muestras muevan el interior de mi persona; quiero sentir ese hervor que cierto arte te produce, que no es ni bueno ni malo, que no es identificable pero que atrae tu atención de forma exacerbada.

Describo una situación para ponerte en escena: Vas por la calle con tus cascos puestos, escuchas una de tus canciones favoritas y tu paso se convierte en un videoclip musical; la realidad ya no es tal, y no pones gran atención en lo que ves pasar. De repente vislumbras algo a lo lejos que te llama la atención, no puedes identificarlo y te acercas poco a poco; tu videoclip cambia de rumbo, el mundo aparece de nuevo y no puedes quitar ojos a lo que viene andando hacia ti; intentas identificarlo mientras se acerca, pero tu mente no logra asimilarlo, es algo desconocido, una persona seguro, pero no es común…

 …cuando ya está muy cerca de ti ves que es un hombre, contará con una edad aproximada de 45 años, pero es de pequeña estatura, quizás demasiado. Sus rasgos son peculiares: ojos muy grandes, frente prominente y paso infantil; va acompañado de otro adulto, mucho más mayor que él, quizás 70 años que lo lleva cogido de la mano. Parecen ser padre e hijo, y el más joven padece Síndrome de Down; quitas la vista para evitar que tu mirada sea malinterpretada por el acompañante, pero sabes que en tu intención solo hay curiosidad y admiración por esa familia, por esa persona que lucha contra las miradas sociales; en tu observar solo ves belleza, engrandecimiento y hasta exaltación por ambos dos.

Espero que mis palabras no sean malinterpretadas por el lector; con esta escena que tanto se repite en nuestra vida solo quería que entendieses que hay veces que el arte no es feo ni bonito, es diferente y, por ello, te gusta. No puedes parar de mirarlo porque ha conseguido llamar tu atención pero no por ello hay falta de respeto, burla o desprecio. Simplemente es diferente, y te encanta por ello, lo mismo que te encanta la dulce escena del padre, que lucha por su hijo enfermo, y la quieres mirar al pasar, porque puede parecer grotesca, pero es atractiva y admirable.

Cuando he visto la obra de Aris Moore he sentido algo parecido a lo descrito: Esta artista estadounidense utiliza el grafito para dar vida a sus personajes; no he encontrado mejor descripción para sus imágenes que esta palabras, cogidas literalmente del blog donde he conocido a la artista: “Aris Moore, nos trae una serie de imágenes fuera de lo común. En estas imágenes podemos ver la contradicción que maneja en sus ilustraciones, lo hermoso y los grotesco, la niñez contra la adultez y lo que sentimos contra lo que vemos” ¿Puedes entender ahora el epílogo con la situación que te descrito al principio de la entrada?

Si más dilaciones, os dejo con la artistas y sus creaciones encantadoras que nos demuestran que las cosas bonitas son las cosas diferentes, con carácter y con personalidad propia.

Entiendo que el arte es algo muy personal y que no a todo el mundo le puede agradar los mismo, pero no puedes decirme que estos dibujos no te dicen nada porque no me lo creería ¿qué has sentido al ver los dibujos de Moore?

Aprovecho esta entrada para hablar de una asociación sin ánimo de lucro malagueña en la que colaboro como responsable de marketing. En ella atendemos a todas aquellas madres que sufren o han sufrido un diagnóstico inesperado en el desarrollo del feto por enfermedad, malformación e incluso muerte. Se trata del Instituto Amía, y quien sigue mi blog ya la conoce, donde nuestra psicóloga acompaña a las familias en el duelo personal que supone este tipo de situaciones en la vida; nuestra labor, todavía  poco conocida, ayuda a muchas personas. CONÓCENOS, y si en tu entorno sabes de alguien que nos necesita, háblale de Amía.

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